El consumo de cigarrillos electrónicos y tabaco puede afectar significativamente el rendimiento físico de los adultos jóvenes, incluso cuando mantienen una vida activa y no presentan alteraciones pulmonares evidentes.

Una investigación publicada en la revista científica ERJ Open Research encontró que los jóvenes que fuman o utilizan vapeadores registran una capacidad de ejercicio aproximadamente un 15 % menor que quienes nunca han consumido estos productos.
El estudio analizó a 75 personas de entre 18 y 30 años, distribuidas en tres grupos. El primero estaba compuesto por participantes que nunca habían fumado ni vapeado; el segundo, por fumadores que no utilizaban cigarrillos electrónicos; y el tercero, por jóvenes que habían vapeado durante cerca de tres años, pero que nunca habían consumido tabaco convencional.
Todos los voluntarios presentaban una función pulmonar normal en estado de reposo. Además, mantenían niveles similares de actividad física y hábitos comparables relacionados con el consumo de cafeína y alcohol. Estas condiciones permitieron observar con mayor precisión las diferencias asociadas al tabaquismo y al uso de vapeadores.
Menor resistencia y fatiga más rápida
Durante la investigación, los participantes realizaron una prueba en bicicleta estática cuya intensidad aumentaba progresivamente. A lo largo del ejercicio, los especialistas evaluaron la respuesta del corazón, la respiración, la captación de oxígeno y la acumulación de lactato en la sangre.
Los resultados indicaron que tanto los fumadores como los usuarios de cigarrillos electrónicos alcanzaban una menor captación de oxígeno durante el esfuerzo máximo. Asimismo, su capacidad para mantener el ejercicio era cerca de un 15 % inferior a la registrada por quienes nunca habían fumado ni vapeado.
También se observó que ambos grupos expulsaban el dióxido de carbono con menor eficiencia y acumulaban lactato con mayor rapidez. Esto significa que sus músculos llegaban antes al punto de fatiga y presentaban una adaptación menos favorable al esfuerzo físico.
Los participantes que fumaban o vapeaban reportaron, además, mayor dificultad para respirar y una sensación más intensa de cansancio en las piernas durante las pruebas.
Alteraciones en los vasos sanguíneos
El impacto no se limitó al rendimiento deportivo. Mediante ecografías y análisis de sangre, los investigadores detectaron señales de inflamación y alteraciones en los vasos sanguíneos de fumadores y vapeadores.
Estos cambios se presentaron a pesar de que los jóvenes no tenían síntomas clínicos, enfermedades pulmonares diagnosticadas ni antecedentes médicos relevantes. Para los especialistas, este hallazgo demuestra que los daños pueden comenzar antes de que aparezcan problemas visibles de salud.
El doctor Azmy Faisal, autor principal del estudio e investigador de la Universidad Metropolitana de Manchester, explicó que fumar y vapear producen efectos similares sobre la capacidad de ejercicio. Ambos hábitos se relacionaron con falta de aire, mayor cansancio muscular y menor eficiencia del organismo para responder a la actividad física.
Según el investigador, los cigarrillos electrónicos pueden afectar el funcionamiento de los vasos sanguíneos y reducir la eficiencia respiratoria durante el ejercicio. La pérdida de condición física observada en los vapeadores fue comparable a la registrada entre los consumidores de tabaco tradicional.
Vapear no es una alternativa libre de riesgos
Los resultados cuestionan la percepción de que los vapeadores representan una opción inofensiva frente al cigarrillo convencional. Aunque no exista combustión de tabaco, los dispositivos electrónicos también pueden generar efectos negativos en la salud cardiorrespiratoria y vascular.
La preocupación aumenta debido al crecimiento del vapeo entre jóvenes que nunca habían fumado. Muchos comienzan a utilizar estos productos bajo la idea de que son menos dañinos, sin considerar su contenido de nicotina ni sus posibles consecuencias sobre el corazón, los pulmones, los músculos y los vasos sanguíneos.
La doctora Stamatoula Tsikrika, integrante del grupo de expertos en control del tabaquismo de la European Respiratory Society, advirtió que el aumento del uso de cigarrillos electrónicos puede contribuir a normalizar el consumo de nicotina entre las nuevas generaciones.
La especialista señaló que esta tendencia podría facilitar el desarrollo de adicción y aumentar la exposición de los jóvenes a diferentes riesgos sanitarios. También recordó que una gran proporción de los fumadores comienza a consumir nicotina antes de los 25 años.
Nuevas investigaciones
El equipo responsable del estudio planea continuar analizando los efectos de los cigarrillos electrónicos mediante resonancias magnéticas. El objetivo será observar con mayor detalle cómo el vapeo influye en el corazón, los pulmones y los músculos esqueléticos.
Los investigadores también buscarán identificar los mecanismos que provocan la disminución del rendimiento físico y determinar si los daños pueden agravarse con un uso más prolongado.
Aunque los participantes eran jóvenes, activos y presentaban pulmones aparentemente sanos, los resultados mostraron que fumar y vapear ya estaba afectando su resistencia, su respiración y su salud vascular.
La investigación refuerza las advertencias de los especialistas: utilizar vapeadores no está libre de consecuencias y puede reducir la capacidad física de manera similar al consumo de cigarrillos tradicionales.
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