Sexo, poder y neoliberalismo sin censura: ‘Menem’, la serie que sacude a Argentina
Sexo, poder y neoliberalismo sin censura: ‘Menem’, la serie que sacude a Argentina
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Amazon Prime Video acaba de estrenar una de sus producciones nacionales más esperadas del año: Menem, una serie que revive con crudeza, ironía y dramatismo la era de Carlos Saúl Menem, uno de los presidentes más polémicos e influyentes de la historia argentina. Dirigida por Ariel Winograd, la ficción combina hechos reales y elementos de dramatización para retratar, no solo al personaje, sino todo un país en ebullición.

Una historia de poder contada desde las sombras

Ambientada en los convulsionados años 90, Menem narra la historia de una familia riojana que se ve arrastrada al corazón del poder político tras el meteórico ascenso del caudillo. A través de los ojos de Olegario Salas un personaje ficticio que ejerce como fotógrafo presidencial y narrador omnipresente, la serie guía al espectador por los claroscuros del menemismo: desde la campaña interna que lo llevó a la Casa Rosada hasta la tragedia personal más profunda, la muerte de su hijo Carlitos, con la que abre el relato como una herida que no cierra.

Con un recurso narrativo que rompe la cuarta pared, Olegario habla directo al público, desenmascarando la maquinaria del carisma, la manipulación y el poder absoluto. Su punto de vista aporta una dosis de realismo crítico y complicidad con el espectador.

Un elenco que transforma el recuerdo en carne

Leonardo Sbaraglia encarna a Menem con una interpretación magnética, llena de matices, que combina la astucia, el ego desmesurado, el humor seductor y la ambición sin freno. Su trabajo incluido un logrado acento riojano es acompañado por un elenco de alto calibre: Griselda Siciliani como Zulema Yoma, Juan Minujín como Salas, Agustín Sullivan como Menem Jr., y Cumelén Sanz en el papel de Zulemita, entre otros grandes nombres como Alberto Ajaka, Violeta Urtizberea y Candela Vetrano.

Más que una biografía: una radiografía de época

Uno de los grandes méritos de Menem es su capacidad para construir una atmósfera envolvente. La recreación de época, la música, los archivos, los gestos, las ropas: todo evoca el vértigo de una década donde el neoliberalismo, los atentados terroristas y el marketing político redibujaron el mapa del poder en la Argentina.

Pero la serie no se limita a retratar al hombre detrás del bigote: se adentra en los vínculos tóxicos con los Yoma, en los resabios de la dictadura y la Guerra de Malvinas, y en la construcción mediática del líder como fenómeno popular. Con tono satírico y momentos de auténtico dramatismo, Menem no se presenta como un juicio ni una reivindicación, sino como una exploración profunda de una figura contradictoria: ni santo ni demonio, sino reflejo de una época marcada por excesos, silencios y decisiones que aún resuenan.

¿Por qué verla?

Porque Menem es más que una serie biográfica: es una cápsula de tiempo, un espejo social y un thriller político que interpela tanto a quienes vivieron esa década como a quienes la conocen solo de oídas. Es, también, una oportunidad para pensar el poder, el espectáculo y la memoria colectiva.

En definitiva, Menem nos obliga a mirar de frente una era fascinante, turbulenta y todavía latente en la historia argentina. Una serie que seduce, incomoda y no deja indiferente.

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