Aunque el pepino no se encuentra entre los alimentos con mayor concentración de nutrientes, posee características que lo convierten en una opción práctica dentro de una alimentación equilibrada. Su elevado contenido de agua, su bajo aporte calórico y su textura crujiente permiten incorporarlo fácilmente en ensaladas, aperitivos, acompañamientos y platos principales.
Kimberly Dong, profesora asociada de nutrición y salud pública de la Facultad de Medicina de la Universidad de Tufts, explicó a The New York Times que el principal atractivo del pepino no radica necesariamente en ofrecer grandes cantidades de vitaminas o minerales, sino en su capacidad para aportar volumen, frescura y una pequeña cantidad de fibra sin sumar demasiadas calorías.
En otras palabras, quizá no sea la fruta o verdura con más nutrientes por porción, pero continúa siendo una alternativa saludable y útil para complementar distintos tipos de comidas.

Variedades para diferentes preparaciones
Existen varias clases de pepino, cada una con características particulares. Los pepinos de huerto suelen ser más gruesos, con una piel resistente y semillas de mayor tamaño. Los ingleses, también conocidos como pepinos de invernadero, son largos y delgados, tienen una piel más fina y contienen semillas pequeñas.
Por otro lado, los pepinillos se distinguen por su tamaño reducido y su superficie rugosa, mientras que los pepinos persas son compactos, firmes y especialmente crujientes.
A pesar de estas diferencias, todas las variedades mantienen un perfil ligero, un sabor suave y una gran facilidad para combinarse con otros ingredientes.
Una forma sencilla de complementar la hidratación
Cerca del 96% de la composición del pepino corresponde a agua. Esta característica lo convierte en un alimento refrescante, especialmente durante los días calurosos o cuando se busca aumentar el consumo de líquidos a través de la alimentación.
Un pepino de huerto sin pelar, con un peso aproximado de 300 gramos, puede aportar más de una taza de agua y alrededor de 45 calorías.
Instituciones como la Escuela de Salud Pública de Harvard han señalado que las frutas y verduras con un alto contenido de agua pueden complementar la hidratación diaria. Aunque las bebidas continúan siendo la principal fuente de líquidos para el organismo, alimentos como el pepino ayudan a cubrir parte de las necesidades hídricas y favorecen el equilibrio de fluidos.
Esto no significa que comer pepino sustituya el consumo de agua, pero sí puede contribuir a una dieta más fresca y rica en alimentos hidratantes.
¿Existen los alimentos con “calorías negativas”?
El bajo aporte energético del pepino ha dado lugar a la creencia de que pertenece al grupo de alimentos con “calorías negativas”, es decir, aquellos que supuestamente requieren más energía para ser digeridos de la que aportan.
Gina Jarman Hill, profesora de ciencias de la nutrición en la Universidad Cristiana de Texas, aclaró que este concepto no cuenta con respaldo científico. No existen alimentos que generen un balance calórico negativo únicamente por el proceso de digestión.
Sin embargo, debido a que contiene mucha agua y pocas calorías, el pepino puede considerarse una de las opciones que más se acerca a esa idea popular. Además, no existe una razón general para limitar su consumo, siempre que se tenga presente la forma en que se prepara y los ingredientes con los que se acompaña.
Por ejemplo, comerlo fresco con hummus o junto con otras verduras no produce el mismo resultado nutricional que cubrirlo con salsas ricas en grasa, azúcar o sodio.
Bajo en carbohidratos y con poco impacto en la glucosa
El pepino también contiene una cantidad reducida de carbohidratos. De acuerdo con Hill, una pieza puede aportar aproximadamente 11 gramos de carbohidratos y 1,5 gramos de fibra.
Esta combinación hace que su influencia sobre los niveles de azúcar en la sangre sea relativamente baja, por lo que puede formar parte de la alimentación de las personas con diabetes, dentro de las recomendaciones establecidas por sus profesionales de salud.
La fibra contribuye a que la digestión sea más lenta y puede ayudar a evitar cambios bruscos en la glucosa. No obstante, sus posibles beneficios metabólicos deben interpretarse con prudencia.
Algunas investigaciones realizadas en animales y pequeños grupos de personas han analizado si el pepino o sus extractos podrían influir positivamente en la insulina, el colesterol, los triglicéridos y la presión arterial.
En un ensayo clínico, 47 pacientes con valores ligeramente elevados de colesterol y triglicéridos recibieron durante seis semanas una cápsula con extracto de semillas de pepino o un placebo. Los participantes que consumieron el extracto presentaron mejores resultados en algunos indicadores de colesterol.
A pesar de estos hallazgos, la evidencia todavía es limitada. Dong destacó que se trata de resultados iniciales y que aún no existen suficientes estudios para asegurar que el pepino produce por sí solo beneficios metabólicos significativos.
Una alternativa fresca frente a los aperitivos procesados
Uno de los mayores atributos del pepino se encuentra en su versatilidad culinaria. Puede cortarse en rodajas o bastones para reemplazar aperitivos procesados, como papas fritas, galletas saladas u otros productos con mayor contenido de calorías y sodio.
También puede acompañarse con hummus, yogur, salsas elaboradas con legumbres o preparaciones que aporten proteínas y fibra. De esta manera, el pepino funciona como una base ligera que complementa alimentos con mayor valor nutricional.
El chef Isaac Bernal señaló que este ingrediente permite añadir volumen y frescura a los platos sin incrementar demasiado su aporte energético. Gracias a su sabor neutro, puede utilizarse en ensaladas, sándwiches, bowls, bebidas, sopas frías y acompañamientos.
Esta capacidad para adaptarse a diferentes recetas hace que sea una opción práctica para quienes desean aumentar el consumo de vegetales o reducir la presencia de productos ultraprocesados en su alimentación.
Pepinillos fermentados y salud intestinal
Los pepinos fermentados pueden ofrecer características distintas a las del pepino fresco. Heewon Gray, profesora asociada de nutrición y dietética de la Universidad del Sur de Florida, explicó que los pepinillos preparados mediante fermentación en salmuera pueden contener microorganismos beneficiosos.
Durante este proceso, la salmuera crea condiciones que favorecen el crecimiento de determinadas bacterias. Estas podrían contribuir a una mayor diversidad de la microbiota intestinal y relacionarse con efectos positivos sobre la digestión y la respuesta inmunitaria.
Sin embargo, no todos los pepinillos disponibles en el mercado son fermentados. Muchos se elaboran con vinagre o pasan por procesos de pasteurización que eliminan los cultivos vivos.
Para identificar un producto fermentado, se recomienda revisar si se encuentra en la sección refrigerada y buscar expresiones como “fermentado”, “probiótico”, “cultivos vivos” o “contiene microorganismos activos”. También es conveniente comprobar si el vinagre aparece entre los ingredientes, ya que su presencia puede indicar que el producto fue encurtido mediante otro procedimiento.
El Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos ha señalado que los alimentos fermentados con cultivos vivos podrían favorecer la diversidad de microorganismos intestinales. Aun así, la investigación sobre los efectos de los probióticos en las personas continúa en desarrollo, por lo que no deben considerarse una solución médica ni reemplazar las recomendaciones de un profesional.
Atención al contenido de sodio
Aunque los pepinillos fermentados pueden aportar bacterias beneficiosas, suelen contener cantidades elevadas de sal. Un pepinillo al eneldo puede proporcionar aproximadamente 326 miligramos de sodio, equivalentes a cerca del 14% del límite diario recomendado.
Por esta razón, las personas que deben controlar su consumo de sodio necesitan revisar las etiquetas nutricionales y moderar las porciones.
En conclusión, el pepino no destaca por una concentración extraordinaria de nutrientes, pero sí por ser refrescante, hidratante, bajo en calorías y fácil de combinar. Su verdadero valor depende de cómo se integre en la alimentación y de los ingredientes que lo acompañen.
Consumido fresco, puede ayudar a dar volumen a las comidas y sustituir aperitivos más procesados. En su versión fermentada, podría aportar microorganismos beneficiosos, aunque es importante vigilar el contenido de sodio. Más que un alimento milagroso, el pepino es una opción sencilla y versátil para incorporar frescura y equilibrio en la dieta diaria.
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