En el marco del Día Internacional de Acción contra la Migraña, que se conmemora el 12 de septiembre, especialistas analizan un procedimiento mínimamente invasivo dirigido a pacientes con migraña crónica que no han logrado mejorar con los tratamientos disponibles.
La técnica consiste en introducir un catéter a través de una arteria de la muñeca y guiarlo hasta la arteria meníngea media, encargada de llevar sangre a parte de las membranas que recubren el cerebro. Una vez localizado el vaso sanguíneo, se administra una dosis de lidocaína para reducir temporalmente las señales relacionadas con el dolor.
Aunque el procedimiento todavía se encuentra en etapa de investigación y no forma parte de los tratamientos habituales, sus primeros resultados han generado interés entre los especialistas.

Una alternativa para pacientes con síntomas persistentes
La migraña puede provocar náuseas, sensibilidad a la luz y al sonido, alteraciones visuales y dificultades para cumplir con las actividades laborales, familiares y sociales. En los casos crónicos, las crisis frecuentes pueden deteriorar considerablemente la calidad de vida.
Actualmente existen tratamientos preventivos, como la toxina botulínica y los medicamentos que bloquean el CGRP, una sustancia relacionada con la transmisión del dolor. Sin embargo, algunas personas continúan presentando numerosos episodios al mes, incluso después de probar varias alternativas bajo supervisión médica.
La nueva técnica está pensada para pacientes cuidadosamente seleccionados con migraña crónica refractaria. No pretende sustituir los medicamentos ni utilizarse como primera opción, sino ofrecer otra posibilidad cuando las terapias convencionales no han dado los resultados esperados.
Resultados iniciales alentadores
Un estudio publicado en la revista Journal of NeuroInterventional Surgery evaluó a 45 pacientes con cefalea refractaria. De ese grupo, 29 reportaron alivio durante las primeras 24 horas.
Al cumplirse un mes, 24 de los 42 participantes que completaron el seguimiento redujeron en más de la mitad sus días mensuales de dolor de cabeza. El beneficio disminuyó con el paso del tiempo: se observó en el 34 % de los pacientes a los dos meses y en el 20.6 % a los tres meses.
Los datos muestran un posible efecto favorable durante las primeras semanas, pero todavía no permiten confirmar cuánto puede durar ni qué pacientes responderían mejor. La investigación tampoco comparó el procedimiento con otro tratamiento o con un grupo de control.
No se registraron complicaciones neurológicas en la serie estudiada, aunque cuatro pacientes presentaron molestias en la zona de acceso arterial. Al tratarse de una intervención invasiva, pueden existir riesgos relacionados con el contraste, sangrados, lesiones vasculares o la angiografía.
Requiere una evaluación especializada
Antes de realizar el procedimiento, el paciente debe ser valorado por especialistas en cefaleas y neurorradiología intervencionista. La evaluación permite confirmar el diagnóstico, revisar los tratamientos utilizados y descartar condiciones que puedan impedir una intervención arterial.
El neurorradiólogo Iván Lylyk explicó que esta opción está dirigida a un grupo muy específico de personas que continúa limitado por la enfermedad después de intentar diferentes terapias. También aclaró que el procedimiento no reemplaza los tratamientos actuales.
La aplicación de lidocaína requiere una sala de angiografía, equipos especializados y personal capacitado para trabajar con vasos sanguíneos de dimensiones muy pequeñas.
Continúan las investigaciones
Otros estudios analizan intervenciones de mayor duración. En 2025, una investigación realizada con 10 pacientes evaluó el bloqueo controlado de ambas arterias meníngeas medias después de comprobar una respuesta favorable a la lidocaína. Los participantes presentaron mejorías durante seis meses, aunque el reducido número de casos impide establecer conclusiones definitivas.
También se desarrolla el ensayo EMBRACE, que estudia el bloqueo de estas arterias mediante pequeños espirales en adultos con migraña refractaria. El seguimiento previsto será de hasta 12 meses.
La evidencia disponible exige prudencia. La administración de lidocaína en la arteria meníngea media representa una posibilidad para pacientes que no han respondido a otras terapias, pero su eficacia, seguridad y duración deberán confirmarse mediante investigaciones más amplias y controladas.
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