Investigación reaviva el debate sobre los edulcorantes artificiales
Investigación reaviva el debate sobre los edulcorantes artificiales
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Durante años, los edulcorantes artificiales han sido presentados como una opción más conveniente frente al azúcar, especialmente para quienes buscan reducir calorías o controlar su consumo de glucosa. Sin embargo, nuevas investigaciones sugieren que estos sustitutos podrían no ser tan inofensivos como se pensaba y que su consumo podría estar relacionado con ciertos cambios metabólicos.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Tufts, en Boston, analizó 21 ensayos clínicos aleatorizados en los que se comparó el consumo de edulcorantes artificiales y bajos en calorías con alternativas no calóricas, como agua o placebo. Según Meng Wang, autor principal del análisis, el enfoque del estudio permitió observar con mayor claridad los posibles efectos directos de estos compuestos, sin confundirlos con las calorías que reemplazan.

Los resultados mostraron una asociación entre el consumo de estos endulzantes y niveles más elevados de insulina en ayunas, así como un aumento en la hemoglobina A1c, indicador utilizado para medir el control del azúcar en la sangre a largo plazo. También se observó una tendencia hacia una menor sensibilidad a la insulina.

Los especialistas señalan que una posible explicación podría estar relacionada con el microbioma intestinal, ya que estudios previos han sugerido que algunos edulcorantes no nutritivos pueden alterar la composición y el funcionamiento de las bacterias intestinales.

La revisión también plantea que un mayor consumo de edulcorantes artificiales podría vincularse con un incremento en el riesgo de enfermedades cardiometabólicas, como la diabetes tipo 2 y padecimientos cardíacos. No obstante, los investigadores aclararon que aún se requieren más estudios para determinar una relación directa de causa y efecto.

Por su parte, el doctor Dariush Mozaffarian, cardiólogo y director del Food is Medicine Institute de Tufts, explicó que estos productos pueden representar una mejor alternativa cuando sustituyen grandes cantidades de azúcar añadido, como en el caso de varias porciones de refrescos. Sin embargo, advirtió que no debe asumirse automáticamente que son completamente seguros, por lo que recomendó moderar su consumo siempre que sea posible.

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