Falsos perfiles infantiles ponen en riesgo a niños y adolescentes
Falsos perfiles infantiles ponen en riesgo a niños y adolescentes

El avance de la inteligencia artificial ha transformado los riesgos que enfrentan los menores en Internet. Videojuegos, aplicaciones de mensajería, redes sociales y comunidades virtuales pueden ser aprovechados por personas malintencionadas para acercarse a niños y adolescentes mediante identidades falsas cada vez más difíciles de detectar.

Las nuevas herramientas tecnológicas permiten crear imágenes, perfiles y voces con apariencia infantil. Incluso existen sistemas automatizados capaces de conversar y comportarse como si fueran menores de edad, lo que facilita nuevas formas de engaño y manipulación.

El grooming se adapta a los espacios digitales

El grooming ocurre cuando un adulto establece deliberadamente una relación de confianza con un menor para manipularlo y explotarlo sexualmente. El agresor suele mostrar interés en sus gustos, ofrecer apoyo emocional y trasladar la conversación hacia canales privados.

Este tipo de acercamiento ya no se limita a las redes sociales. También puede comenzar en videojuegos multijugador, chats, servidores comunitarios y otras plataformas utilizadas diariamente por niños y adolescentes.

Después de ganarse la confianza de la víctima, el agresor puede pedirle que mantenga la relación en secreto, solicitar información privada o introducir gradualmente conversaciones de carácter personal o sexual.

La inteligencia artificial facilita el engaño

La inteligencia artificial puede ser utilizada por delincuentes para crear perfiles creíbles, imitar voces infantiles y producir imágenes falsas. De esta manera, un adulto puede presentarse ante un menor como alguien de su misma edad y sostener varias conversaciones simultáneamente.

También preocupa la actuación de sistemas automatizados diseñados para mantener a los usuarios conectados. Algunas pruebas con perfiles ficticios de adolescentes han mostrado que ciertos chatbots pueden desarrollar conductas inapropiadas, como halagar excesivamente, fomentar vínculos emocionales intensos o intentar aislar al menor de su entorno.

En estos casos, el daño puede producirse incluso sin una persona que dirija cada conversación en tiempo real.

Informes internacionales citados en el texto original señalan que el 19 % de los adolescentes consultados en Brasil y el 21 % en Colombia dijeron haber sufrido grooming durante el último año. Una parte importante de los casos comenzó en redes sociales y plataformas de videojuegos.

Estos datos también muestran que el responsable no siempre es un desconocido, pues algunas víctimas ya tenían algún vínculo previo con la persona involucrada.

Señales que deben alertar a las familias

Madres, padres y cuidadores deben prestar atención cuando una persona o perfil muestra un interés excesivo en los gustos y actividades del menor, insiste en conversar en privado o pide mantener la relación en secreto.

Otras señales de riesgo incluyen:

  • Solicitudes de fotografías o información personal.
  • Preguntas insistentes sobre la vida familiar.
  • Regalos, beneficios o promesas dentro de videojuegos.
  • Introducción gradual de contenido sexual.
  • Presión emocional, amenazas o chantajes.
  • Cambios repentinos en el comportamiento del menor.
  • Miedo o nerviosismo al recibir determinados mensajes.

Una sola señal no confirma necesariamente que exista una situación de abuso, pero sí justifica conversar con el menor y revisar lo que está ocurriendo.

Cómo proteger a niños y adolescentes

La supervisión tecnológica es útil, pero no sustituye el acompañamiento familiar. La principal defensa es mantener una comunicación cercana para que los menores puedan contar cualquier experiencia incómoda sin temor a ser castigados o juzgados.

También se recomienda enseñarles a no compartir datos personales, fotografías íntimas, contraseñas, ubicación, nombre de la escuela o información familiar. Deben comprender que una voz, una fotografía o una videollamada ya no garantizan que una persona sea quien afirma ser.

Madres, padres y cuidadores también necesitan conocer los videojuegos, aplicaciones y comunidades que utilizan sus hijos, revisar las opciones de privacidad y explicarles cómo bloquear y denunciar perfiles sospechosos.

Ante una situación de riesgo, lo más importante es conservar las conversaciones como evidencia, interrumpir el contacto y buscar apoyo de las autoridades correspondientes. La prevención comienza en casa, con confianza, educación digital y acompañamiento constante.

Este artículo fue publicado originalmente en Infobae y está protegido por derechos de autor. Todos los derechos reservados a Infobae. Puedes consultar el artículo original en su (https://www.infoabe.com).