Un estudio reciente evidencia una estrecha relación entre el estado cardiovascular y la fortaleza ósea en mujeres, sugiriendo que ambos aspectos de la salud podrían estar más conectados de lo que se pensaba.

La investigación, publicada el 27 de marzo en la revista The Lancet Regional Health-Americas, encontró que quienes presentan mayores probabilidades de desarrollar afecciones cardíacas también enfrentan un riesgo significativamente más alto de sufrir fracturas de cadera. En particular, las mujeres con mayor riesgo casi duplican la probabilidad de este tipo de lesión en comparación con aquellas con menor riesgo.
El análisis se basó en datos de más de 21,000 participantes incluidas en un estudio de salud en curso. A partir de una herramienta desarrollada por la American Heart Association en 2023, que permite estimar probabilidades de afecciones cardiovasculares a 10 y 30 años, los investigadores compararon estos resultados con el historial de fracturas.
Los hallazgos indican que las mujeres con niveles elevados en esta evaluación presentan un aumento del 93% en la probabilidad de fractura de cadera. Incluso en niveles intermedios, el riesgo se incrementa en un 33%. Además, se observó que estas lesiones tienden a ocurrir a edades más tempranas en los grupos con mayor vulnerabilidad: una mediana de 15 años frente a 20 años en comparación con quienes presentan menor riesgo.
Especialistas destacan que diversas condiciones podrían explicar esta conexión, como la inflamación crónica, alteraciones en el metabolismo del calcio y una menor irrigación sanguínea hacia los huesos debido a arterias obstruidas. Asimismo, la disminución de estrógenos tras la menopausia podría influir simultáneamente en ambos sistemas.
Los expertos subrayan que hábitos saludables como la actividad física regular, una alimentación balanceada rica en calcio y vitamina D, evitar el consumo de tabaco y controlar enfermedades como la diabetes y la hipertensión contribuyen tanto al bienestar cardiovascular como al fortalecimiento óseo.
Ante estos resultados, recomiendan que mujeres con riesgo cardiovascular moderado o alto, especialmente en etapa posmenopáusica, consideren consultar con su médico sobre evaluaciones de salud ósea, ya que existen tratamientos eficaces para reducir la probabilidad de fracturas.
No obstante, los investigadores advierten que aún se requieren más estudios antes de integrar este tipo de evaluación en los métodos estándar utilizados para estimar el riesgo de fracturas.
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