El uso de auriculares se ha vuelto parte esencial de la rutina diaria, ya sea para escuchar música, atender llamadas o consumir contenido digital. Sin embargo, detrás de esta práctica tan común existe un riesgo poco considerado: la falta de higiene en estos dispositivos, que puede afectar directamente la salud auditiva.

Más allá de lo estético, la limpieza de los auriculares es clave. En su superficie pueden acumularse cera, sudor, células muertas y bacterias, generando un ambiente ideal para microorganismos. Esto incrementa la probabilidad de infecciones en el oído, especialmente en modelos intraaurales que bloquean el canal auditivo y retienen humedad.
El uso prolongado también influye. Estudios señalan que mantener estos dispositivos durante largos periodos puede alterar el equilibrio natural de bacterias en el oído, reduciendo su diversidad y facilitando la aparición de patógenos. A esto se suma la humedad generada por el sudor, que favorece infecciones y secreciones, incluso de tipo purulento.
Compartir auriculares representa otro factor de riesgo, ya que permite la transmisión directa de bacterias y hongos entre personas. En casos más graves, la falta de limpieza puede provocar irritación, enrojecimiento, picazón o infecciones más complejas, además de afectar la calidad del sonido por la acumulación de cerumen.
Los especialistas recomiendan prestar atención a cualquier molestia y evitar su uso si existe alguna infección, ya que pueden empeorar la condición al aumentar la temperatura y la humedad en el oído. Asimismo, advierten que su uso continuo puede interferir con el proceso natural de autolimpieza del canal auditivo.
Para reducir estos riesgos, la limpieza regular es fundamental. Se aconseja seguir las indicaciones del fabricante y, en su defecto, utilizar herramientas como hisopos o cepillos suaves para retirar residuos. Las partes removibles deben lavarse por separado y es importante no sumergir los dispositivos en agua ni usar productos no recomendados. Además, deben secarse completamente antes de volver a utilizarlos.
Mantener una rutina de limpieza semanal, o con mayor frecuencia si se usan durante actividad física, es una medida sencilla que puede prevenir complicaciones y contribuir al cuidado de la salud auditiva a largo plazo.
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