El jugo que refuerza los antibióticos contra infecciones urinarias
El jugo que refuerza los antibióticos contra infecciones urinarias
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Un fruto pequeño, de sabor ácido y ampliamente consumido en bebidas, ha sido objeto de múltiples estudios por sus beneficios en la salud urinaria. Tradicionalmente se le atribuye la capacidad de prevenir infecciones al dificultar que las bacterias se adhieran al tracto urinario, además de aportar antioxidantes que protegen las células.

Ahora, una investigación desarrollada en Canadá sugiere un posible uso adicional: su jugo podría mejorar la acción de ciertos tratamientos antibióticos. En particular, los científicos observaron que esta bebida incrementaría la eficacia de la fosfomicina frente a la bacteria Escherichia coli, una de las principales responsables de infecciones urinarias, y al mismo tiempo reduciría la aparición de resistencia bacteriana.

El estudio, publicado en la revista Applied and Environmental Microbiology, fue realizado por especialistas del Instituto Nacional de la Investigación Científica y la Universidad McGill.

Para comprobar este efecto, los investigadores analizaron 32 cepas clínicas de E. coli obtenidas de pacientes. En laboratorio, cultivaron las bacterias en dos condiciones: con y sin la presencia del jugo diluido, simulando así escenarios similares a los del organismo humano.

Los resultados mostraron que, en el 72% de los casos, el antibiótico fue más efectivo cuando estaba acompañado por esta bebida, ya que aumentó la capacidad de inhibir el crecimiento bacteriano. Además, la aparición de microorganismos resistentes se redujo de manera significativa, con niveles hasta cien mil veces menores en comparación con los cultivos sin el jugo.

El análisis genético reveló que la interacción entre ambos elementos modifica los mecanismos que utilizan las bacterias para volverse resistentes. En esencia, ciertos compuestos presentes en la bebida alteran los canales por los que el antibiótico ingresa a la bacteria, facilitando su acción y dificultando la adaptación del microorganismo.

A pesar de estos hallazgos, los especialistas advierten que los resultados aún se limitan al laboratorio. No está claro si el mismo efecto ocurre en el cuerpo humano ni qué cantidad sería necesaria para obtener beneficios clínicos reales.

Expertos independientes también coinciden en que se requieren estudios en pacientes antes de recomendar su uso como complemento terapéutico. Las condiciones del experimento, como la concentración utilizada, no son fácilmente replicables en la vida cotidiana.

Aun así, el estudio abre la puerta a explorar alternativas naturales que puedan apoyar los tratamientos actuales y contribuir a combatir uno de los principales desafíos médicos: la resistencia a los antibióticos.

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