En 2021, El juego del calamar (Squid Game) irrumpió en el panorama audiovisual como un fenómeno global sin precedentes para Netflix. La creación de Hwang Dong-hyuk no solo rompió récords de audiencia, sino que también derribó barreras culturales al convertirse en la primera serie en un idioma no inglés en arrasar en los Premios Emmy, marcando un antes y un después para las producciones internacionales.

Aunque el propio director ha reiterado que no existe un compromiso firme para desarrollar una cuarta temporada, sus declaraciones más recientes han encendido la esperanza de los fans: el universo podría expandirse a través de un spin-off o una historia derivada que explore nuevos horizontes, incluso fuera de Corea del Sur.
La tercera entrega, concebida como un cierre para los cabos sueltos de la trama, llevó a Seong Gi-hun (Lee Jung-jae) a enfrentar el momento más oscuro de su vida. Tras perder a casi todos sus aliados, su propósito inicial era destruir el juego y castigar a quienes lo dirigen. Sin embargo, en el transcurso de su lucha, comenzó a cuestionar su papel dentro del mismo sistema que intentaba derribar, tomando finalmente una decisión que cambió para siempre el destino del concurso y de sus siniestros organizadores.
El final dejó la sensación de un capítulo concluido, pero no de una historia muerta. Netflix, que ya ha demostrado su habilidad para expandir universos exitosos con títulos como Queen Charlotte (Bridgerton) o Berlín (La casa de papel), podría aprovechar la expectación global para desarrollar nuevas narrativas que mantengan encendida la llama del fenómeno.
Más allá de su trama, El juego del calamar probó que las producciones no habladas en inglés pueden liderar la conversación mundial gracias a la fuerza de sus historias, el apoyo de algoritmos inteligentes y la adaptación cultural mediante subtítulos y doblajes. Y aunque Hwang Dong-hyuk insiste en que no tiene planes inmediatos para continuar, la sola idea de un spin-off mantiene a millones de espectadores atentos, listos para volver a entrar a un juego donde las reglas cambian, pero la tensión y la crítica social siguen siendo letales.
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