El ejercicio diario que puede ayudarte a proteger la espalda baja
El ejercicio diario que puede ayudarte a proteger la espalda baja
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Incorporar los puentes de glúteos a la rutina diaria puede ser una forma sencilla y efectiva de mejorar la movilidad de la cadera, fortalecer la zona media del cuerpo y reducir la tensión en la parte baja de la espalda. Este ejercicio trabaja principalmente la extensión de cadera, pero también activa glúteos, isquiotibiales, abdomen profundo y músculos estabilizadores de la pelvis.

Entrenadores personales recomiendan este movimiento especialmente para quienes están iniciando una rutina de fuerza, ya que contribuye a mejorar la estabilidad de la pelvis y de la columna. Además, puede ayudar a corregir patrones de movimiento afectados por pasar muchas horas sentado, una postura que mantiene la cadera en flexión y puede provocar que la zona lumbar asuma más carga de la necesaria.

La recomendación general es realizar entre dos y tres series de 10 a 15 repeticiones, haciendo una breve pausa de dos o tres segundos en la parte alta del movimiento. También puede mantenerse la posición elevada durante 20 o 30 segundos, siempre que se conserve una técnica adecuada y sin forzar la espalda.

Más que un ejercicio exclusivo para los glúteos, el puente es una forma básica de entrenar la extensión de cadera. Su importancia radica en que los glúteos son responsables de impulsar la cadera hacia adelante, un patrón esencial para caminar, subir escaleras, correr, hacer sentadillas o ejecutar movimientos de bisagra de cadera.

Con la práctica constante, este ejercicio puede favorecer una mejor movilidad y ayudar a reducir molestias en la espalda baja, debido a que fortalece los músculos que brindan soporte a la columna. También mejora la conciencia corporal, permitiendo que la persona aprenda a cargar mejor el esfuerzo en la cadera y no en las rodillas o la zona lumbar.

Para realizarlo correctamente, hay que acostarse boca arriba, flexionar las rodillas y apoyar los pies en el suelo, separados al ancho de las caderas. Los talones deben quedar lo suficientemente cerca de los glúteos como para casi tocarlos con la punta de los dedos.

Antes de elevar la cadera, se debe activar el abdomen y mantener las costillas hacia abajo. Luego, se empuja el suelo con los talones y la parte media del pie, se contraen los glúteos y se levanta la cadera hasta formar una línea recta entre hombros y rodillas.

El objetivo no es subir lo más alto posible, sino hacerlo sin arquear la espalda baja ni perder la activación del abdomen. Si al final del movimiento la elevación depende de curvar la zona lumbar, significa que se ha ido demasiado lejos. Es preferible hacer pocas repeticiones bien ejecutadas que mantener la postura durante más tiempo con mala técnica.

También es importante mantener las rodillas alineadas con los tobillos y conservar la zona lumbar en una posición neutra. Esto permite que el trabajo se concentre en los glúteos y en los músculos estabilizadores, evitando compensaciones innecesarias.

Aunque los puentes de glúteos con peso corporal son útiles, con el tiempo pueden dejar de representar un reto. Cuando el ejercicio se vuelve demasiado fácil, se puede progresar agregando una banda de resistencia, una mancuerna, una barra o aumentando la pausa en la parte alta del movimiento.

Realizado con buena técnica y de manera constante, el puente de glúteos puede convertirse en un ejercicio práctico para ganar fuerza, mejorar la movilidad y proteger la espalda baja en las actividades del día a día.

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