Dolor de cabeza: cómo saber si es migraña o cefalea sinusal
Dolor de cabeza: cómo saber si es migraña o cefalea sinusal
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La migraña y la cefalea sinusal pueden provocar dolor en zonas similares de la cabeza y el rostro, por lo que es común confundirlas. Sin embargo, se trata de afecciones con causas, características y tratamientos diferentes, de modo que identificar correctamente los síntomas resulta fundamental para recibir la atención adecuada.

La migraña es un trastorno neurológico que causa episodios recurrentes de dolor de cabeza, generalmente de intensidad moderada o fuerte. Puede estar relacionada con factores genéticos, hormonales, ambientales e inflamatorios y suele afectar con mayor frecuencia a adultos jóvenes y de mediana edad, especialmente a las mujeres.

Además del dolor, una crisis de migraña puede incluir náuseas, vómitos y una marcada sensibilidad a la luz, los sonidos y los olores. Algunas personas también presentan alteraciones visuales, conocidas como aura, antes o durante el episodio. Debido a la intensidad de sus manifestaciones, esta condición puede interferir significativamente en las actividades laborales, familiares y sociales.

La cefalea sinusal, por su parte, aparece principalmente cuando existe inflamación o infección en los senos paranasales, que son las cavidades ubicadas alrededor de la nariz, los ojos y la frente. Puede presentarse como consecuencia de infecciones virales o bacterianas, alergias respiratorias, rinitis o sinusitis crónica y afectar tanto a adultos como a niños.

¿Por qué suelen confundirse?

Ambas afecciones pueden producir dolor facial, sensación de presión en la cabeza, lagrimeo y congestión nasal. Incluso una migraña puede acompañarse de secreción nasal, lo que lleva a muchas personas a pensar que padecen sinusitis.

De acuerdo con información citada por la American Migraine Foundation, Harvard Health y Orlando Health, una gran parte de los dolores que las personas identifican por cuenta propia como sinusales son, en realidad, episodios de migraña. Esta confusión puede provocar el uso de medicamentos que no corresponden a la causa real del malestar y retrasar el diagnóstico correcto.

Señales características de la migraña

El dolor asociado con la migraña suele sentirse como una pulsación o latido y puede concentrarse en un lado de la cabeza, aunque también presentarse en ambos lados o cambiar de ubicación entre un episodio y otro.

Por lo general, el malestar empeora al caminar, subir escaleras, hacer ejercicio o realizar movimientos bruscos. También es frecuente que la persona necesite descansar en un lugar oscuro y silencioso debido a la sensibilidad a la luz y al ruido.

Otros síntomas que pueden orientar hacia una migraña son las náuseas, los vómitos, la visión borrosa, la presencia de destellos o puntos luminosos y la intolerancia a determinados olores. Los episodios pueden durar varias horas e incluso prolongarse durante más de un día.

¿Cómo se manifiesta una cefalea sinusal?

El dolor sinusal suele sentirse como una presión constante en la frente, los pómulos, el puente de la nariz o alrededor de los ojos. A diferencia de la migraña, habitualmente no tiene un carácter pulsátil y puede aumentar al inclinarse hacia adelante o al tocar las zonas afectadas.

La presencia de fiebre, mucosidad espesa y de color amarillento o verdoso, reducción del sentido del olfato, dolor de garganta y malestar general puede indicar que el dolor está relacionado con una infección de los senos paranasales.

También es importante observar la evolución de los síntomas. Cuando el dolor aparece junto con un cuadro respiratorio, congestión persistente y secreciones nasales anormales, aumenta la posibilidad de que exista una afección sinusal que requiera valoración médica.

Diferencias en el tratamiento

El tratamiento de la migraña depende de la frecuencia, duración e intensidad de los episodios. Los médicos pueden recomendar medicamentos para aliviar la crisis cuando comienza y, en casos recurrentes, tratamientos preventivos para disminuir la cantidad y gravedad de los ataques.

También puede ser útil identificar los factores que desencadenan los episodios, como el estrés, la falta de sueño, los cambios hormonales, la deshidratación, los ayunos prolongados o determinados alimentos. Llevar un registro de los síntomas puede facilitar el reconocimiento de estos desencadenantes y ayudar al especialista a establecer un tratamiento personalizado.

En la cefalea sinusal, el manejo se orienta a tratar la causa de la inflamación. Las infecciones virales suelen requerir medidas para aliviar los síntomas, mientras que los antibióticos únicamente deben emplearse cuando un profesional confirma o sospecha una infección bacteriana.

Cuando el problema está asociado con alergias o sinusitis crónica, el médico puede indicar tratamientos como corticosteroides nasales, antihistamínicos u otros medicamentos específicos. La hidratación, el descanso, la irrigación nasal con soluciones adecuadas y el uso de humidificadores pueden utilizarse como medidas complementarias, siempre siguiendo recomendaciones profesionales.

La importancia de obtener un diagnóstico adecuado

La respuesta a los medicamentos puede aportar información, pero no debe utilizarse como el único criterio para distinguir ambas afecciones. Si el dolor es frecuente, intenso, cambia de forma repentina o se acompaña de fiebre persistente, alteraciones neurológicas, debilidad, confusión o problemas visuales, es necesario buscar atención médica.

Una evaluación profesional permite determinar si se trata de migraña, sinusitis u otra causa de dolor de cabeza y evita la automedicación, el uso innecesario de antibióticos y los tratamientos que no solucionan el problema de fondo.

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