Cuándo el hormigueo en las manos deja de ser inofensivo
Cuándo el hormigueo en las manos deja de ser inofensivo
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Sentir pequeños pinchazos o entumecimiento en las manos no siempre indica un problema de salud. La molestia puede aparecer después de dormir sobre un brazo, apoyar el codo durante demasiado tiempo o mantener la muñeca doblada. En estos casos, suele desaparecer pocos minutos después de cambiar de posición.

Esta sensación, conocida médicamente como parestesia, se produce cuando la presión interfiere temporalmente con el funcionamiento de los nervios. Al liberar la extremidad, la comunicación nerviosa se normaliza y la sensibilidad regresa de manera gradual.

El síntoma merece mayor atención cuando persiste, surge repetidamente sin una causa postural evidente o afecta siempre la misma parte de la mano. También conviene observar si aparece durante la noche, interrumpe el sueño o está acompañado de dolor, pérdida de sensibilidad, torpeza o debilidad.

La duración, la frecuencia y los dedos afectados pueden ayudar al médico a identificar el origen del problema.

Qué dedos se duermen puede orientar sobre la causa

Una de las explicaciones más frecuentes del hormigueo repetitivo es el síndrome del túnel carpiano. Esta afección se desarrolla cuando el nervio mediano queda comprimido al atravesar un espacio estrecho de la muñeca.

El nervio mediano participa en la sensibilidad y el movimiento de varias zonas de la mano. Cuando existe presión sobre él, pueden presentarse hormigueo, ardor, entumecimiento, dolor o dificultad para efectuar movimientos delicados.

Las molestias suelen sentirse principalmente en el pulgar, el índice, el dedo medio y parte del anular. También es frecuente que despierten a la persona durante la noche, en especial si duerme con las muñecas flexionadas, según la Academia Estadounidense de Cirujanos Ortopédicos.

En las primeras etapas, mover o sacudir la mano puede aliviar la sensación. Si la compresión avanza, pueden aparecer debilidad, falta de coordinación y dificultades para sujetar objetos pequeños, abotonarse la ropa o efectuar otras tareas que requieren precisión.

Sin tratamiento, el daño prolongado del nervio puede causar pérdida de sensibilidad y reducir de forma permanente la fuerza de la mano.

No todos los casos se originan en la muñeca

El hormigueo persistente también puede relacionarse con una neuropatía periférica, término que agrupa diferentes trastornos capaces de dañar los nervios situados fuera del cerebro y la médula espinal.

Estos nervios transmiten información relacionada con el tacto, la temperatura, el dolor y el movimiento. Cuando resultan afectados, pueden aparecer pinchazos, ardor, dolor, debilidad o disminución de la sensibilidad en las manos y los pies.

La neuropatía puede afectar un solo nervio o varios y desarrollarse de manera rápida o progresiva. La diabetes es una de sus causas más comunes, pero también puede relacionarse con enfermedades autoinmunes, alteraciones de la tiroides, consumo excesivo de alcohol, infecciones, algunos medicamentos y tratamientos contra el cáncer.

Los niveles inadecuados de determinadas vitaminas y minerales también pueden intervenir. Tanto la falta como el exceso de ciertos nutrientes pueden dañar los nervios, por lo que no resulta recomendable tomar suplementos sin una evaluación profesional.

La presión prolongada, los traumatismos y las actividades repetitivas también pueden lesionar los nervios o reducir el espacio por el que atraviesan. MedlinePlus incluye entre las posibles causas del entumecimiento y el hormigueo afecciones como el túnel carpiano, la diabetes, la migraña, el hipotiroidismo y el fenómeno de Raynaud.

Cuándo es necesario consultar

Conviene solicitar una evaluación médica cuando el hormigueo no desaparece al cambiar de postura, se presenta con frecuencia, afecta repetidamente los mismos dedos o interrumpe el descanso nocturno.

La consulta también es importante si la persona comienza a soltar objetos, pierde fuerza, tiene dificultad para mover los dedos o percibe menos el calor, el frío o el dolor.

Para determinar el origen, el profesional puede preguntar cuándo comenzaron las molestias, qué zonas afectan y si existen enfermedades previas o medicamentos de uso habitual. La evaluación suele incluir pruebas de fuerza, sensibilidad y reflejos.

En algunos casos se solicitan análisis de sangre, estudios de conducción nerviosa o una electromiografía. Esta última prueba registra la actividad eléctrica de los nervios y los músculos para localizar posibles lesiones. Una resonancia magnética puede ser necesaria si se sospecha una compresión o una alteración en otra zona del cuerpo.

El tratamiento dependerá de la causa. En el síndrome del túnel carpiano pueden utilizarse férulas, modificaciones de actividades, fisioterapia, medicamentos o, en casos avanzados, cirugía. Cuando existe una enfermedad sistémica, la atención se dirige a controlar el problema que está dañando los nervios.

Señales que requieren atención inmediata

Un hormigueo que aparece de forma repentina junto con debilidad o parálisis, confusión, dificultad para hablar, mareo, alteraciones del rostro o un dolor de cabeza intenso puede ser una urgencia médica. Estos síntomas pueden estar relacionados con un accidente cerebrovascular y requieren atención inmediata, de acuerdo con las recomendaciones de Healthdirect Australia.

Aunque muchas veces el hormigueo tiene una explicación sencilla, su repetición o permanencia no debe normalizarse. Prestar atención a cuándo aparece, cuánto dura y qué zonas compromete puede facilitar un diagnóstico temprano y evitar que un posible daño nervioso avance.

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