En el contexto de una nueva conmemoración del 8 de marzo, el cine contemporáneo refleja un cambio significativo en la manera de contar historias. En las últimas décadas, las mujeres han ganado mayor presencia tanto frente a la pantalla como en los equipos de dirección, guion y producción. Este proceso ha permitido que lleguen a las salas relatos que exploran experiencias, conflictos y miradas que durante mucho tiempo quedaron relegadas.
El reconocimiento y el éxito reciente de producciones como Hamnet o Barbie muestran cómo la industria audiovisual atraviesa una etapa de transformación. En ese escenario, numerosas películas del siglo XXI han abordado las realidades femeninas desde perspectivas diversas, cuestionando estructuras sociales y proponiendo nuevas formas de representación.
A continuación, un recorrido por cinco títulos que destacan dentro de esta tendencia.
Belén
2025 – Dirección: Dolores Fonzi
Inspirada en hechos reales, esta producción argentina narra el caso de Belén, una joven de Tucumán que, tras sufrir un aborto espontáneo, es acusada de asesinar a su bebé. La historia se centra en la defensa encabezada por la abogada Soledad Deza y en el impacto social que genera el caso, que moviliza a miles de mujeres a manifestarse y organizarse.
El personaje de Deza, interpretado por la propia Dolores Fonzi, muestra a una profesional comprometida que intenta conciliar su vida familiar con la lucha judicial y social. El film construye así una figura fuerte y cercana, cuya determinación surge de su humanidad y de su convicción frente a un sistema que pone en cuestión los derechos de las mujeres.
Huesera
2022 – Dirección: Michelle Garza Cervera
La directora mexicana Michelle Garza Cervera debutó en el largometraje con esta historia que combina elementos del terror con una reflexión sobre la maternidad. La trama sigue a una mujer que decide quedar embarazada, pero durante la gestación comienza a experimentar inquietantes alucinaciones que la obligan a replantear su vida.
La película aborda cómo la decisión de ser madre puede estar influida por presiones sociales y culturales, mientras que el cuerpo de la mujer es quien asume las consecuencias físicas y emocionales de ese proceso. Con el nacimiento de la niña, la historia profundiza en la falta de conexión entre madre e hija, cuestionando la idea de que el vínculo materno surge automáticamente.
La peor persona del mundo
2021 – Dirección: Joachim Trier
El cineasta noruego Joachim Trier propone aquí un retrato diferente de su protagonista. Julie, una mujer de treinta años, atraviesa distintas etapas marcadas por dudas, errores e incertidumbres en torno a su vida profesional, sus relaciones afectivas y sus aspiraciones personales.
Lejos de presentar a una figura heroica, la película muestra a una persona compleja que intenta encontrar su lugar en un mundo que le exige productividad constante, estabilidad sentimental y realización personal. El relato ofrece así una mirada más honesta sobre las tensiones que enfrentan muchas mujeres jóvenes en la actualidad.
Cinco lobitos
2022 – Dirección: Alauda Ruiz de Azúa
Esta película española explora uno de los papeles tradicionalmente asignados a las mujeres: el cuidado. La historia sigue a una joven que acaba de convertirse en madre y que intenta adaptarse a la intensidad emocional y física de la maternidad.
Al mismo tiempo, su vida cambia cuando debe hacerse cargo de su propia madre enferma. El film expone con sensibilidad las responsabilidades familiares y la carga invisible del cuidado, sin idealizar ese rol y mostrando sus dificultades cotidianas.
4 meses, 3 semanas, 2 días
2007 – Dirección: Cristian Mungiu
El director rumano Cristian Mungiu aborda el tema del aborto clandestino a través de la historia de una estudiante que decide interrumpir su embarazo. Para hacerlo cuenta con el apoyo de su compañera de habitación, quien la acompaña durante todo el proceso.
Ambientada en un contexto donde el aborto es ilegal, la película retrata el riesgo físico y emocional al que se enfrentan las mujeres en estas circunstancias. También destaca la solidaridad que puede surgir entre ellas en momentos de extrema vulnerabilidad.
En conjunto, estas producciones muestran cómo el cine del siglo XXI ha comenzado a explorar con mayor profundidad las experiencias femeninas, ofreciendo relatos complejos que amplían las formas de representación en la pantalla.
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