Bon Jovi y los 39 años de ‘Slippery When Wet’, el disco que los llevó a la cima
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El 18 de agosto de 1986, Bon Jovi no solo lanzó un disco: abrió una puerta hacia la consagración. Con su tercer trabajo de estudio, Slippery When Wet, la banda de Nueva Jersey dejó de ser una promesa para convertirse en un fenómeno global que marcaría la historia del rock.

El álbum fue un terremoto cultural. Vendió más de 28 millones de copias en todo el mundo y se mantuvo ocho semanas consecutivas en el número uno del Billboard 200. Su sonido fresco, entre lo duro y lo melódico, redefinió el rumbo del hard rock y sentó las bases de lo que sería la estética de los años 80 en la música.

Gran parte de esa magia surgió de la alianza con el compositor Desmond Child, quien aportó su pluma en dos de los temas más emblemáticos: You Give Love a Bad Name y Livin’ on a Prayer. Ambos se convirtieron en himnos instantáneos, coreados en estadios y listas de éxitos por igual.

Lo curioso es que Livin’ on a Prayer estuvo a punto de no ver la luz. Jon Bon Jovi no quedó convencido de la primera versión y dudó de su fuerza. Fue Richie Sambora, con su instinto y la incorporación del inconfundible sonido del Talk Box, quien defendió la canción hasta convertirla en un himno generacional. Años después, el propio Jon admitiría con una sonrisa: “No sonaba a nada… pensé: ¿es siquiera una canción de rock? ¿somos nosotros?”. El tiempo se encargaría de responder.

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Entre portadas censuradas y éxitos imparables

Slippery When Wet también cargó con sus propias anécdotas. Al principio, el álbum iba a titularse Wanted y se pensó en una portada de estilo wéstern. Incluso, Jon barajó usar el nombre de una joven banda que recién daba sus primeros pasos: Guns N’ Roses. “¡Qué buen nombre para un disco!”, dijo en aquel entonces. Pero la idea quedó en el camino.

La primera portada oficial, con una modelo enjabonada en una ducha, fue rechazada por las grandes cadenas de ventas por “demasiado sugestiva”. La solución llegó casi de manera improvisada: una bolsa de plástico negra sobre la que Jon escribió a mano el título. Esa imagen cruda y directa terminó convirtiéndose en un ícono.

El disco no solo dio dos números uno, sino también otro clásico eterno: Wanted Dead or Alive, que alcanzó el séptimo puesto en las listas y consolidó el mito del grupo como vaqueros modernos del rock.

Hoy, casi cuatro décadas después, Slippery When Wet sigue ocupando un lugar de privilegio en la memoria colectiva. La revista Classic Rock lo eligió como uno de los mejores álbumes de todos los tiempos, y el Salón de la Fama del Rock and Roll lo incluyó en su lista de los 200 discos esenciales de la historia.

No fue solo un álbum: fue el manifiesto sonoro de una generación que encontró en Bon Jovi una banda sonora para sus sueños, sus noches largas y su fe inquebrantable en la música.

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