Al recibir el Grammy al Mejor Álbum de Música Urbana, Bad Bunny convirtió su discurso de agradecimiento en un pronunciamiento político directo al declarar: “Fuera ICE”. Con esas dos palabras, la superestrella puertorriqueña centró la atención de la gala en el debate migratorio en Estados Unidos.

El artista, ganador de tres de los cinco premios entregados en la historia de esta categoría, dirigió un mensaje contundente contra el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, organismo que ha sido blanco de protestas por sus redadas de deportación contra comunidades latinas. En las últimas semanas, la agencia ha estado bajo mayor escrutinio tras los asesinatos de dos ciudadanos estadounidenses en Mineápolis.
El mensaje de Bad Bunny fue respaldado visualmente por otros artistas presentes en la ceremonia, quienes portaban insignias con la frase “ICE OUT”, entre ellos Kehlani, Justin y Hailey Bieber, Billie Eilish, Justin Vernon de Bon Iver y la cantante de jazz Samara Joy.
Durante su intervención, el intérprete rechazó los estigmas hacia los inmigrantes y defendió su identidad y humanidad. “No somos salvajes, no somos animales, no somos aliens. Somos humanos y somos estadounidenses”, afirmó ante el público.
Su más reciente producción, Debí tirar más fotos, competía en las cuatro categorías principales de la noche. De haber ganado el premio a Álbum del Año, habría marcado un hito al convertirse en el primer disco íntegramente en español en obtener ese reconocimiento.
El protagonismo del artista continuará la próxima semana, cuando encabece el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl, que también hará historia al ser la primera presentación realizada completamente en español.
En entrevistas previas, Bad Bunny explicó que evitó realizar giras en Estados Unidos por temor a la presencia de agentes migratorios en sus conciertos, optando en su lugar por una residencia de tres meses y 30 funciones en Puerto Rico.
La elección del cantante como artista del medio tiempo generó reacciones políticas. El presidente Donald Trump calificó la decisión como “absolutamente ridícula” y anunció que no asistiría al partido, mientras que la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, afirmó que agentes del ICE estarían desplegados durante el evento.
Trump insistió en que la selección del artista “solo siembra odio”, declaración a la que Bad Bunny respondió indirectamente con un llamado final desde el escenario: apostar por el amor como única vía frente al rechazo. “El odio se vuelve más fuerte con más odio, y lo único más poderoso que el odio es el amor”, expresó, exhortando a luchar con empatía y a no olvidar el valor de la comunidad y la familia.
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